ASPECTOS FORMALES Y ESTILÍSTICOS
La compleja técnica narrativa del
Decamerón se caracteriza por la interacción de tres
planos narrativos diferentes:
• El del autor, especialmente en el Proemio y también las distintas introducciones
y conclusiones: en este plano, Boccaccio habla de sí mismo, dirigiéndose a las
lectoras
• El de los jóvenes: su encuentro, sus decisiones, sus aventuras… Se trata de un
marco bien definido: personajes, escenario, tiempo histórico.
• El de los propios cuentos, cada uno de ellos con sus características propias.
Los dos primeros planos son narrados por el narrador principal, pero desde funciones
diferentes.
• En el primer plano, el narrador en primera persona se identifica plenamente
con el autor, y no tiene función narrativa, sino expositiva o argumentativa:
Boccaccio no “narra”, sino que reflexiona y expresa su ideología, su visión del
mundo y del valor de la propia literatura.
• En el segundo sí actúa como narrador: se trata de una voz en tercera persona
omnisciente.
En el tercer plano, los cuentos, identificamos a cada narrador por la introducción, es
decir, sabemos cuál de los personajes está contando el cuento. Sin embargo, en sentido
estricto, este narrador no interviene como tal sino que adopta el papel de tercera
persona omnisciente. En este tercer plano los jóvenes que escuchan los relatos
cumplen la función de narratarios.
En cuanto a la técnica narrativa, los cuentos siguen el modelo tradicional: linealidad,
omnisciencia y desarrollo clásico en planteamiento. Nudo y desenlace. La propia
historia de los jóvenes sigue también este mismo modelo. La aportación de Boccaccio –
que no innovación: este sistema ya se emplea en Las mil y una noches-, es utilizar una de
las narraciones como marco narrativo de la segunda, con el fin de dar cohesión al
conjunto.
En lo que se refiere al tratamiento del tiempo y los marcos escénicos, contrasta la
definición, unidad y concentración de la historia de los jóvenes con la variedad de
espacios, escenarios y tratamientos de los cuentos. Lo mismo ocurre con los
personajes. El realismo del
Decamerón alcanza a los personajes y los ambientes, además
de, como ya se ha visto, al lenguaje popular. Por las páginas del libro pululan frailes,
mendigos, jóvenes y viejos, mujeres de dudosa moral y toda suerte de individuos
característicos de la sociedad del momento.
La principal característica estilística del
Decamerón es el contraste:
• Por una parte, se observa un estilo más retórico, con periodos elegantes,
oraciones amplias y a veces complicadas, lenguaje propio de la prosa cortés con
resonancias latinas. Este estilo es propio del marco narrativo –la historia de los
jóvenes- o el Proemio.
• Por otra, aparece un lenguaje más crudo y realista, en la descripción de la peste
o en los cuentos.